La belleza, es evidente, pertenece al reino de lo efímero. La belleza es saudade del paraiso perdido y justificación de la esperanza del creyente. Para algunos, sin embargo, la fealdad esta llamada a heredar el mundo. Es de mi pensar el pensar de Cervantes y el de Ortega: si no salvo mis circunstancias no me salvare yo: Eah!, hagamos de las porqueras Dulcineas.
¿Y después? La locura... una bella locura
Rafael Tobias
