martes, octubre 10, 2006

Se llamaba María y era de Andalucia


(Maria y Matias... sin palabras)


A Kant, según entiendo, le sorprendían dos cosas, el cielo y la ley moral. A mí me sorprenden varias. Una de ellas es el culo de las mujeres. El culo de una mujer es el rebosante milagro de la fecundación, es la antesala de un orgasmo, es la realidad de una fantasía. En las noches húmedas de Ibiza, el baile y las contorsiones corporales son la cereza en el pastel. La otra noche, mientras me divertía con unos amigos en el bar, se me acercó una tía de esas que sólo se ven a través de los ojos del vino. La piel quemada por el sol y las sales del océano, una camiseta blanca como la inmaculada y una pequeña falda. Me invitó a bailar. Las chicas se han liberado y venga, ¡enhorabuena! Me levanté con la promesa de probar la profundidad de aquella sirena de cabellos lisos y negros.

La pista del bar es reducida, la idea es que la gente se divierta y que ligue, que se frote y se conozca mejor. Lo más importante en el clima cálido es ligar, bueno, ligar y joder, sin importar la hora, el día, el mes o el año. Uno llega con promesas y espera que sean cumplidas. Para los recién llegados, el mundo del sol es el paraíso, para los que vivimos así la mayor parte del tiempo, se vuelve una obligación, una ley como la de Kant, pero más vital, más profunda y también más divertida.

La mujer me tomó de las manos, se llamaba María y era de Andalucía. No sé por qué me dijo su nombre. No somos judíos, así que lo que menos importa, es el nombre. La miré fijamente a los ojos y acercando mis labios a su oído le dije a medio grito: “Pues yo soy Lorenzo y tienes un culo precioso”. “Pues tu no te quedas atrás tío”, me gritó la tierna muchacha y me giró para verme a su gusto. La chica bailaba particularmente bien. Balanceaba las caderas según la música y después de algunos roces y dos que tres acercamientos, la invité a la barra. Ella parecía acalorada, así que decidió seguirme. Bebimos una cerveza y haciendo algún alarde sobre su maravilloso cuerpo, le dije unas palabras del Quijote:

Yo soy el que tengo de serviros y acompañaros, y agradezco mucho la merced que se me hace y la buena opinión que de mí se tiene, la cual procuraré que salga verdadera, o me costará la vida, y aun más, si más costarme puede.

Ella sonrió. No sabía un carajo de literatura, pero tenía más talento que Cervantes. Horas después reflexionaba sobre la sodomía. A vosotros que les parece, ¿es la sodomía un arte natural? ¿Es una perversión contra la naturaleza? Sade responde a ello: La sodomía es natural, porque si la naturaleza lo dispusiera de otra manera, sería imposible, es decir, los orificios de la nariz o las orejas, no se expanden, por lo que la penetración es imposible. El argumento de Sade parece convincente, pero hay quien dice que la puerta es únicamente de salida y no de entrada, por ello no es natural. Pero a ello tendrían que responder los farmaceuticos que inventaron los supositorios o aquellos médicos que revisan la temperatura vía anal. Pero tomemos en cuenta que la procreación es natural. Pues bien, la sodomía no sirve para procrear, pero en ese caso, el sexo y otras manifestaciones de éste que no sirvan para procrear, quedan descartadas con la sodomía.

Si la sodomía es o no natural, se lo dejaremos a los estudiosos; para aquellos que se encuentren con María qué mejor y como dice Joaquín Sabina: invítenla a cien tragos, que yo los pago...

Lorenzo Matias

7 comentarios:

La Cosa Mostra dijo...

Joder! A mi también me encantan los culos, solo pienso en ello.

Maga, que opinas? Misoginia o reverencia?

Lorenzo...chapeau!

À jamais,

Tijuanej

Anónimo dijo...

Bonita historia hombre...
Buena y veraz narrativa junto con un tema que por lo demás podría ser el único: mujeres.
Bien por María y Lorenzo...

Abraxo

Chelo

el Ácido dijo...

Es un ensayo sobre la sodomía o un relato sobre las mujeres y su culo? O el pretexto de los culos para hblar de la sodomía? Si alguien mucho más académico lo leyera pidiría un poco más de enfoque o lo que es lo mismo no al "hors sujet".

Miguel Tormentas dijo...

yo digo que el ARN no opine hasta que logre obtener el grado de ADN

Anónimo dijo...

Acido, ¿qué tipo de crítica es esa? te pido lo mismo que tu pides. Y ahorrate terminos pseudo(...) como "hors sujet", gracias.
La academía, a la mierda,
Un nuevo lector de éste blog.

nasty dijo...

no hay culo sin orilla sin precipicio sin caida
o es uno o el culo, pero alguien acaba intentando volar sin tener alas..plas!

K dijo...

Nada más poético, metafórico y recomendable, lo mismo para el día de Venus junto a Selene, que un domingo: cuando uno se acaba de levantar y tiene un cuerpo tibio a un lado.

Acerca de mí

COSAMOSTRA es el heterónimo colectivo de 7 que se encontraron por azar, se reunen por necedad y han decidido escribir por necesidad.
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